El aumento de masa muscular depende de varios factores, como el entrenamiento de fuerza y una alimentación adecuada. Para favorecer el crecimiento muscular, se recomienda:
Se sugiere entre 1.6 y 2.2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día. Fuentes recomendadas incluyen carnes magras, huevos, pescados, lácteos, legumbres y frutos secos.
Es necesario consumir más calorías de las que se gastan, pero evitando un exceso que lleve a un aumento innecesario de grasa corporal.
La pérdida de peso se logra a través de un déficit calórico, es decir, consumir menos calorías de las que se gastan. Algunas claves para lograrlo de forma saludable incluyen:
Un déficit de 300-500 kcal por día permite una pérdida progresiva sin afectar la masa muscular.
Ayuda a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso.
Evitar alimentos con alto contenido de azúcares añadidos y grasas trans.
Beber suficiente agua ayuda a controlar el apetito y mejorar el metabolismo.
Es importante que la alimentación sea sostenible y no demasiado restrictiva para evitar el efecto rebote.
Los deportistas necesitan una alimentación específica que cubra sus demandas energéticas y favorezca la recuperación. Algunas pautas incluyen:
Son esenciales para la energía y el rendimiento. Su cantidad y tipo dependerán del tipo de deporte y la intensidad del entrenamiento.
Fundamental para la reparación muscular, sobre todo después del ejercicio. Se recomienda una combinación de proteínas animales y vegetales.
Consumir carbohidratos y proteínas antes y después del ejercicio mejora el rendimiento y la recuperación.
Es clave mantener el equilibrio de sodio, potasio y magnesio, especialmente en deportes de resistencia.
Ayudan a reducir el estrés oxidativo y mejorar la recuperación. Se pueden obtener de frutos secos, pescados grasos y vegetales de colores vivos.